Después de haber firmado un tratado de paz con las
guerrillas, se esperaba que Colombia iba a respirar con tranquilidad.
Pues Colombia está retrocediendo, estamos volviendo a
la época de Pablo Escobar, volvimos a sentir inseguridad, temor y en nuestras
familias el dolor y llanto por la pérdida de un ser querido o allegado.
En las zonas vulnerables azotadas por el conflicto ,
aún después de tres años de haber firmado un tratado de paz, siguen siendo
vulnerables, siguen siendo azotadas por una guerra que al parecer no tiene fin,
por el control y el poder de un territorio.
En medio de esta guerra van destrozando familias,
sueños, al igual que daños al medio
ambiente y fauna que son irreparables.
Era solo ficción las muertes tan sangrientas que se
miraba en las novelas y ahora saber que en las ciudades principales del país,
así como en los pueblos y veredas están pasando esas escenas; da mucha
nostalgia saberlo, a los compradores y los comerciantes les genera temor abrir
sus negocios por cada vez van siendo víctimas por vacunas (extorsiones),
En los pueblos ya genera temor vivir en ellos al saber
que en cualquier momento podría llegar cualquiera arrebatar la vida de un ser
querido o la de ellos mismo.
Las personas de los pueblos huyen a las grandes
ciudades por buscar un mejor vivir, pero lamentablemente las ciudades también
están siendo golpeadas por la violencia, muertos afuera de los centros
comerciales, infiltrados haciendo disturbios en las marchas pacíficas, hurtos y
entre otras cosas que conllevan a la violencia.
El problema es que nos estamos acostumbrando a vivir
en medio del temor y quienes buscan la paz y tranquilidad expresando sus ideas para ser respetados
nuestros derechos son callados en medio de balas.

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