El vallenato es uno de los ritmos musicales más representativos de la región caribe, y sobretodo el más autóctono de Colombia. Este género musical se ha
encargado de convertir los cantos de piqueria campesina en composiciones
artísticas, donde en ellas se plasma la realidad y las diversas manifestaciones
del ser con su entorno, siendo una de las principales características.
Las interpretaciones de Alejandro Durán, Rafael
Escalona, Emiliano Zuleta Baquero, Máximo Jiménez, Enrique Daza, Luis Enrique
Martínez, Colacho Mendoza, Adolfo Pacheco, Andrés Landeros, entre otros. Hace que se
conozcan la naturalidad de sus letras donde estas hablan de temas sobre poesía,
protesta, amor, dramas e inclusive el machismo.
Precisamente, el juglar Adrián Villamizar, quien encuentra
similitud entre los cantos vallenatos y el libro de Gabriel García Márquez
“cien años de soledad”, afirma que “en cualquier parte del mundo hay muchos
puntos de referencia, desde un perro, un árbol, el abuelo, o alguna situación
en particular, entonces ha medida que se enriquezca al Macondo interior, este
va enriqueciendo su composición”. Por lo tanto, este tipo de interacciones que
genera el sujeto en relación con su entorno, hace que surjan dentro de su
inspiración una expresión afectiva en algo particular que ocurre en su vida.
Para el año 2015 la UNESCO (Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró el
vallenato como patrimonio inmaterial de la nación, haciendo de este su
preservación puesto a que este género musical se ha visto muy afectado por
dicho cambio generacional de la tan denominada “nueva ola”.
Ante los nuevos cambios culturales que ha sufrido el
vallenato, Mauricio Pichot Elles, quien dirigió el taller de “Lúdica Narrativa
y Vallenato” para la Universidad Central quien además conduce su programa
radial “Aquí canta el vallenato” de la UN Radio agrega que “este tipo de música
que si bien se toca con acordeón, caja y guacharaca, siendo los instrumentos
principales de los cantos vallenatos, hace que hoy en día no sea vallenato,
sino música de acordeón.” O como se le dice hoy en día a esta nueva rama
vallenata ¨Bagrenato¨o ¨Balanato¨.
De igual manera, lo expresa la canción el Bozal
compuesta por el maestro Leandro Díaz:
“Ya los músicos
de hoy no quieren grabar merengue dicen que eso no se vende, para mí eso es un
error yo si digo lo que es son, sin temor a equivocarme lo que pasa es que no
saben, siempre lo interpretan mal y así quieren acabar un ritmo alegre del
valle”.
Teniendo en cuenta que el punto clave del folclor
vallenato es la esencia, cada autor tiene una manera muy diferente de analizar
e interpretar la sociedad donde últimamente esta ha cambiado gracias al actuar
y pensar de las personas. Justamente en un entorno multicultural que cambia
incesantemente, ha hecho que todo tipo de música incluyendo el vallenato, lleve
consigo un mensaje social donde este conlleva a un estereotipo, y uno de ellos
que principalmente encontramos en casi todos los géneros musicales, es el
machismo.
“Nosotros
hemos sido una cultura machista y el vallenato no es la excepción, el machismo
siempre ha estado presente no solamente en la música y la cultura, sino en el
que hacer diario y más que todo en el caribe colombiano” argumenta Ramiro
Álvarez, investigador e historiador vallenato.
Es
por ello que ante los nuevos híbridos culturales los cuales son originados por
esta sociedad contemporánea, hacen que se ponga en peligro la autenticidad
cultural ya que detrás de la historia de estos cantos, y quienes han hecho lo
posible para que dicha composición artística se dé a conocer para futuras
generaciones, se encuentren al borde del olvido. Por eso debemos cuidar y
salvaguardar nuestro arte siendo este parte de nuestra identidad colectiva.

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