Foto de : Manuela Arellano
En el 2019 Caldas presentó 102 líderes amenazados
“El primer mes se metieron al baño del
restaurante y quebraron el lavamanos. Creímos que eran muchachos que tenían
problemas de drogadicción y que querían llamar la atención. El segundo mes se
metieron al restaurante y nos robaron 300 mil pesos. Nos dañaron todos los
cubiertos, seguramente para que no atendiéramos más. Al siguiente mes, con
piedras, nos quebraron todas las vidrieras del restaurante y a mí compañera le
pusieron un revólver en la cabeza… le dijeron que teníamos que abandonar el
sitio. Al final fuimos a recoger las cosas y entré al baño a revisar que no
hubiera nadie. Cuando me asomé había un papel doblado, era un panfleto para mí.
En él decían que sabían que era una líder social, que sabían del abogado, que
es mi hijo; la enfermera, que es mi hija, y de la empresa de mi otra hijita.
Concluían dándome un plazo para alejarme. Eso fue lo que me dobló”.
Dirigir el restaurante Saberes y Quereres
en la Universidad de Caldas fue todo un desafío para Martha Pineda. Fue un
programa enfocado en la reparación de la historia y reconciliación de las
mujeres que han tenido vinculación con el desplazamiento forzado por gruposarmados.
Al correr el tiempo, la situación del
restaurante comenzó a cambiar. El ambiente se sentía más denso e inseguro. Su
trabajo con los reinsertados era de tú a tú, y eso resultó ser molesto para
muchos grupos al margen de la ley. De esa manera, comenzaron las anomalías
dentro del lugar. Cada mes el caos era mayor hasta que no pudieron seguir.
Una
líder apasionada por el campo
Martha Mayrene Pineda Barbosa inspira
confianza en las personas, pues tiene una visión clara de lo que quiere y cómo
lo puede conseguir. Es una mujer luchadora, que siempre está motivando a las
personas a salir adelante, con sus consejos, su trabajo, sus creencias y
deseos, crea pasiones en las demás personas.
Al igual que tiene virtudes, también
tiene defectos. Para su hijo, el más notorio es lo radical que puede llegar a
ser. No tolera la mentira bajo ninguna circunstancia. Es una mujer que hasta el
sol de hoy lucha por mejorar no solo su vida, sino también la de su familia y
la comunidad.
Ama con locura viajar y siempre soñó con
dedicarse a hacerlo. Aunque a sus 60 años ese sueño no lo ha materializado
porque atendió primero la vida de otros, no se arrepiente de nada. Después de
enseñarle a sus hijos a ser perseverantes y a trabajar cada día con más
disciplina para poder alcanzar sus metas, ya en sus años dorados y a sus 43
años de matrimonio, hizo un alto en el camino… y decidió pensar en ella.
Sirvió a la comunidad, apoyando a muchas
mujeres, escuchando sus historias y tocando puertas en busca de expertos que
las ayudaran a sanar heridas de violaciones, maltratos, sometimientos y abusos.
Martha sabía que esas mujeres víctimas no les darían un cierre total, pero con
el apoyo adecuado llegarían a mirar la vida con amor y felicidad.
Su padre fue un campesino enamorado de su
oficio. Tenía la percepción que la ciudad era muy linda porque había un
progreso muy visible y constante, pero sabía que en el campo estaba realmente
lo esencial y especial como el agua, el alimento, y un aire puro para respirar.
Con esas enseñanzas, poco a poco, la enamoró del campo y del café.
En una pequeña oficina, llena de
documentos apilados sobre un escritorio amplio, reposa una placa indicando que
es la directora. Frente a él se encuentran dos sillas poco cómodas en las que
espera una niña, de aproximadamente 10 años, junto a sus hermanos a que su
madre termine su extenuante trabajo y pueda ir a almorzar con ellos. Los niños
pasaban todo su día en el colegio, estudiando y ayudándola en los proyectos que
iniciaba. Desde entonces nació la pasión de Martha por ser líder y por generar
proyectos que hicieran cambios en la sociedad, ayudando siempre a su comunidad.
Amenazada
en la soledad
El panfleto con las amenazas en el
restaurante fue para Marta la gota que derramó el vaso de agua. Sabía que no
solucionaba la situación yéndose y, ante todo, estaba su voluntad de ayudar y
no rendirse. Por eso, junto a su compañera, Ana Clara Martínez, buscó ayuda,
pero no resultó como ellas esperaban.
“Nosotras prestamos un servicio. Éramos
el alma de ese restaurante y lo mínimo era que tuviéramos apoyo, pero los del CEAT (Centro de
Estudios para la Población Vulnerable en el área del conflicto de la
Universidad de Caldas), de quienes fue la iniciativa de este proyecto, solo nos
dijeron “tranquilas, no están solas. No se dejen asustar, sigan como si nada”.
Yo dije: “¿cómo que sigan?”.
Martha y su compañera esperaban que les
dijeran que eso era inaceptable y que no iban a permitirlo, pero eso nunca
sucedió. Decidieron entonces colocar la denuncia en la Sijín… pero no
consiguieron la respuesta que anhelaban.
Ellas no son las únicas. Según el informe
Más sombras que luces, de la Fundación Paz y Reconciliación, y el de la
Secretaría de Gobierno de Caldas sobre la situación de líderes sociales y
políticos, son 102 los casos de líderes amenazados en Caldas. Once de ellos en
Manizales.
Al pasar los días doña Martha consiguió
el apoyo de una ONG en Italia que le aseguraba protección si se iba para allá.
A pesar de que fue una decisión difícil de tomar
hizo las maletas y preparó su viaje; pero
la vida tenía un plan muy diferente para ella. El 18 de noviembre del 2019
debía salir de Colombia, no obstante a su hija le diagnosticaron cáncer el 16
del mismo mes.
“Soy una mujer muy espiritual, creo en un
ser supremo que es Dios. En esos momentos tan críticos lo único que hacía era
preguntarle al Señor ¿por qué?, ¿por qué?”. En medio de lágrimas y con voz
entrecortada, Martha miraba al cielo y cuestionaba qué era lo malo que había
hecho, para que se lo cobraran así. Cuál fue ese acto tan horrible que cometió
para que no le diera otra oportunidad. “Esas preguntas, en ese entonces, no
tenían respuesta y eso me frustraba. Sin embargo, ahora entiendo que Dios
escribe derecho en renglones torcidos. Su respuesta es clara: Él simplemente me
quería viva. En Italia yo iba a trabajar con más personas y en medio de esta
pandemia, y con mi edad, eso hubiera sido incluso más peligroso que quedarme
aquí”.
Mujer
y Café
En 2008, por una iniciativa de la oficina
de la mujer de la Federación de Cafeteros se crearon los Consejos
Participativos de Mujeres Cafeteras, a los cuales Martha - junto a otras
campesinas manizaleñas -se vincularon.
En 2010 las mujeres cafeteras de
Manizales quisieron conformar su propia junta y separarse de los Consejos
Participativos. Fue así como nació la Fundación Mujer y Café que, tres años más
tarde y por consejo de la Oficina Jurídica de la Gobernación y por la forma de
trabajo tan activa que llevaban, el 8 de marzo del 2013 cambió su figura a
Asociación Mujer y Café, de la cual Martha se volvió representante legal.
Entre todas las integrantes cumplieron el
sueño de producir un café hecho por mujeres. Después de ese logro, sabían que
iban a ser capaces con todo. Comenzaron consiguiendo algunas máquinas como la
trilladora y el molino para el café, con ayuda de un programa del Ministerio de
Agricultura, apoyo que requirió de mucho esfuerzo y de tocar varias puertas.
La transparencia y la dedicación fue lo
que les permitió sacar adelante el proyecto.
Todo ese amor y disciplina fueron recompensados cuando el Ministerio de Agricultura,
nuevamente, las llamó para ofrecerles su apoyo. Esta vez desde un programa de
Oportunidades Rurales. Fue así como obtuvieron los elementos que les faltaban,
como la tostadora de café y los papeles para convertirse en una empresa legal.
En 2015 la Asociación Mujer y Café obtuvo
el primer lugar del premio Cívico por una Ciudad Mejor, superando a 179
iniciativas. Según don Jairo Muñoz, el esposo de doña Martha, este fue el
momento más feliz de su vida, después
del nacimiento de sus hijos. Sin embargo, hoy esos logros se han empañado, ya
que a raíz de las amenazas que recibió, doña Martha ya no pudo seguir al frente
de la Asociación.
Lo anterior llenó de miedo a las otras
integrantes. Se imaginaron que ella daría un paso al costado, lo que llevó a
que ninguna quisiera tomar el liderazgo. Eso entristeció a doña Martha porque
pensó que resultarían candidatas, que seguirían luchando por ayudar a los
demás, pero eso no sucedió. Le duele que ese empoderamiento femenino se doblara
tan fácil. Aunque estuvo dispuesta a ayudarlas sin estar al mando, no fue
suficiente.
Fue a raíz de eso que comprendió que
tenía que darle un giro a su vida. La misión de estar al servicio de los otros,
que siempre había estado ante sus ojos, se había derrumbado. Ahora debía llenar
nuevamente sus manos de amor, pero esta vez no para las personas de su
alrededor, sino para ella misma.
Una historia que continuará
Lo último que doña Martha consiguió con
la denuncia fue que el juzgado sexto de Manizales ordenara que la protegieran y
la sacaran de la ciudad. Ella no aceptó. “Me tocaría dejar todo tirado y eso no
lo pienso hacer”, afirmó. Además sabía que a su hija le iban a realizar la
biopsia pronto y tenía que estar para ella, pese a lo que resultara.
Según estadísticas gubernamentales, cerca
de 33.000 campesinos fueron desplazados entre enero y finales de julio de 2019.
Los fondos del restaurante iban para las mujeres que participaban en el
programa para la Reparación de la Historia. Doña Martha era la administradora
del lugar y trabajaba con jóvenes reinsertados y mujeres víctimas del
conflicto.
Luego de perder ese ingreso montó un
galpón con cien gallinas ponedoras. Ahora saca huevos a diario y los vende a
domicilio. Aunque actualmente trabaja solo para ella, su don de servicio sigue
intacto. Por eso quiere crear un proyecto donde dependa de sí misma y no del gobierno
para sacar adelante su meta de ayudar a la mujer rural.
Doña Martha ha puesto su vida al servicio
de quienes la rodean desde que tiene uso de memoria. Esa es exactamente la
huella que quiere dejar. “Espero ser recordada como un ser que quiso sacar
adelante a las mujeres, que las quiso empoderar. Y, sobre todo, que quiso
mostrar ese valor tan infinito de las personas rurales. Esa valentía tan grande
que tenemos las mujeres y esa resilencia para enfrentarnos a la vida”.

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