Si con algo deben vivir a diario los
deportistas de alto rendimiento es estar lejos de la familia, dormir en hotel y
viajar en avión. Este último, es el tormento de muchos, sin embargo, deben
tomarlos para sus constantes viajes a disputar cualquier tipo de torneo
deportivo, pero existe un futbolista, y de los mejores de su época, que luego
de un susto en una aeronave, nunca más se volvería a subir en uno: Dennis
Bergkamp.
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Nació en Ámsterdam, Países Bajos, el
10 de mayo de 1969. Un chico que
entraría a los 14 años a la mejor cantera de fútbol del país neerlandés: el
Ajax. Sin embargo, algo que lo caracterizaba, eran sus nervios y su timidez,
tanto así, que le daba pena hablar con sus propios compañeros de equipo, pero
eso nunca fue obstáculo para opacar su tremenda calidad dentro de la cancha.
Logró debutar con 17 años. Era un
goleador con mucha clase. Motivo por el cual, pasaría del Ajax al Inter de
Milán. Tras dos años difíciles con actuaciones no muy buenas llegaría al
Arsenal, escuadra donde podría demostrar su máximo potencial. Equipo donde duró
11 años, obteniendo 11 títulos. También haría parte del Arsenal de los
invencibles, plantilla que en la temporada 2003-04 no perdería ni un solo
partido en la Premier League.
Dennis Bergkamp, también tuvo su destacado paso
por la selección neerlandés. Jugó 79 partidos, marcando 39 dianas. Un promedio
de goleador bastante alto. Disputó tres Eurocopas y dos Mundiales, siendo el
tercero, un sueño frustrado, una utopía.
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Aparte de ser un futbolista fetiche,
su carrera llamaría aún más la atención por una fobia. Subirse a un avión.
Pánico que iniciaría en 1989 cuando un avión de la compañía Surinam Airways se
estrellaría en el momento de aterrizar; 176 de las 187 personas que viajaban en
él, murieron. Varios eran amigos de Dennis, su trauma llegó al clímax cuando
tuvo que presenciar en carne propia, las maniobras peligrosas en un avión.
Corría el año de 1994, todos los equipos se preparaban para ir rumbo a USA a
disputar el Mundial de fútbol. La selección holandesa, con Bergkamp incluido,
se disponía a subirse al avión, pero luego se tuvo que evacuar el aeropuerto
por amenaza de bomba, la cual resultó siendo una falsa alarma, pero todo eso era antesala para
el horror mayor. Estando ya en el aire, la tranquilidad de la tripulación se
vería interrumpida; la aeronave entraría en una bolsa de aire, provocando caída
libre por unos segundos. Por fortuna de todos, el piloto supo maniobrar y calmó
la travesía pero, los traumas quedarían y más en una persona tan nerviosa como
Dennis.
Desde ese fatídico día, Bergkamp
nunca jamás se volvería a subir a un avión. En el momento de travesías a otros
países, se iba por tierra días antes que sus compañeros. Mientras sus colegas
iban en aviones privados y en viajes de una hora y media, Dennis Bergkamp
viajaba en tren o en carro particular, tomándose 9 horas de desplazamiento.
Lo peor estaba por llegar. La
selección de los Países Bajos tenía una generación dorada. Jugadores como
Seedorf, Ruud Van Nistelrooy y Rafael Van der Vaart, harían parte del equipo
que buscaría su tiquete al Mundial de Corea y Japón. ¿El gran ausente? Dennis
Bergkamp. Decidió retirarse de la 'naranja mecánica' desde antes de jugar el
clasificatorio, pues incluso si hubiese entrado al Mundial, no iría debido a
que se jugaría en territorio asiático y la opción más inmediata era viajar por
barco, pero tiempo después la descartó. Para sorpresa de todos, Holanda no
clasificaría al Mundial, al quedar de tercero en el grupo por detrás de Irlanda
y Portugal. Vaya que sí hizo falta Bergkamp.
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Es increíble lo que le puede
arrebatar un trastorno psicológico a una persona que no lo trate de la manera
adecuada. La preparación física en el deporte es sumamente importante, pero hoy
en día, se tiene que sincronizar con una idónea preparación mental. Por ello,
para los equipos es muy necesario incluir en los cuerpos técnicos, psicólogos.
Estoy seguro de que Dennis Bergkamp, hubiese querido ser tratado por uno, en el
momento que era.




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