Nota escrita por: Silvina Lopeez
El portal de series más famoso y aquel que atrapa a millones de niños/adolescentes y adultos de todo el mundo, llega con la primavera y su nueva serie sobre tecnología que devela las pulsiones ocultas de cuatro países europeos.
La decisión de la empresa de Netflix sobre
volver a sus series originales con bases en la idiosincrasia de distintos
países, sobre todo los de Europa, lugar donde se conquista a un público mucho
mayor que en los otros continentes, condujo a la parte creativa y de
entretenimiento de la compañía a poder crear este ingenioso y maravilloso
proyecto.
Bajo la creación de Jim Field Smith y George
Kay, junto con un gran equipo de guionistas y directores, fue que esta serie
nueva se sitúa en el accionar de cuatro países Europeos, como lo son
Inglaterra, España, Francia y Alemania y en los cuales se recrean en cada capítulo,
tres historias bajo el marco de lo criminal como temática principal.
Esta serie nueva y de carácter detectivesca,
con varios aportes que aprometen hacerla única, se trata de que los personajes
siempre permanezcan en el espacio y mediante interrogatorios, intrigas y
adrenalina, condimentos difíciles de complementar pero que juntos van a lograr
una gran repercusión, además de que va a tener peleas, escondites, palabras,
gestos, habilidad para desarrollar cada escena que se muestre en los capítulos.
Contando con 12 capítulos en total, son 3
episodios por país en los que se va a desarrollar, algo innovador y nuevo en
este formato de series, su base principal para el desarrollo serán las
palabras, los gestos y la habilidad para llevar a cabo los interrogatorios que
se observen en las escenas ya que al ser pluri diplomática la unión que se
tendrá entre cada país será justamente el lugar de interrogatorios, un espacio
en el cual nadie puede escaparse y en el que también, se está uno completamente
expuesto.
Durante
el transcurso de la serie, quien inicia sus primeros 3 episodios en España,
siempre conserva la misma apariencia, una habitación presidida por una enorme mesa, una cámara que graba todo
lo que sucede, los micrófonos que registran los testimonios. Pero, del otro
lado del espejo, están los que gobiernan ese interrogatorio desde las sombras,
los que dirimen sus intervenciones en paralelo a las tensiones del acusado, los
que funcionan como delegados del espectador, para modelar sus lealtades y
empatía, para situarlo en la posición incómoda de seguir paso a paso las
revelaciones y apostar minuto a minuto por la resolución.
La
primera parte es la que menos interacción muestra y tiene con el presidente
regional, es decir que deja la emoción para los cambios de ánimo que se llevan
los interrogadores, es la parte de la serie que menos referencias políticas
lleva y la que a su vez también es la que mas desborda las coordenadas
espaciales fantaseando con una escapada o recuerdos que los personajes dejan
entrever cuando se les habla de sus vidas privadas. Los juegos de poder con sus
interrogadores son menos tensos que patéticos, por ese tono que asume la
disputa en sintonía con el grotesco.
Los tres episodios situados en Inglaterra, son los
más desnudos, es decir, que son los que ponen al descubierto los engranajes del
policial de procedimiento, y los que se concentran en la frialdad de sus
ejecutores.
Es la versión en la que mejor pone en escena como es
que la profesión y sus exhaustivas exigencias se devoran a los hombres y las
mujeres que las encarnan, así, de esta manera con la virtud de poder conseguir
un objetivo claro, se flexibilizan los principios, se tientan lealtades y se
sumen en un confinado de roles de debilidad humana.
Los casos
transitan temáticas actuales como la trata de personas, la violencia doméstica
y el abuso sexual, equilibrando el dilema entre la inocencia y la culpabilidad
en el rostro de los acusados.
Por otro
lado, los episodios que se narran en Alemania, son los que por su parte mejor
exponen lo histórico de los hechos, las cuentas que no se saldaron entre este u
oeste luego de la reunificación humana.
En los tres episodios, se muestran tanto la caída
del muro del Berlín o así también romances como lo fue en su momento el de un
inmigrante de Turquía y la hija de un magnate millonario.
En dos de sus tres episodios el pasado deambula
sobre la historia, ya sean los tiempos de la caída del Muro de Berlín o los
inicios del romance entre un inmigrante turco y la hija de un empresario
millonario.
La figura de los abogados defensores es clave ya que
siempre opacas presencias que en algunas ocasiones cobran inesperado
protagonismo como una vuelta de tuerca del mismo argumento. La puesta en escena es más escurridiza cuando el
abogado destila cierta inquietud, por ello las miradas cobran relevancia al
igual que la ubicación estratégica dentro del marco rojo que señala el
perímetro de acción.
Por último, la serie finaliza con los tres
episodios narrados en Francia, los cuales inician con el atentado terrorista en
la discoteca de Bataclan a finales de 2015, un hecho que trascenderá en los
tiempos contemporáneos. La inclusión como contexto de un interrogatorio permitió
no solo traer al presente un hecho social traumático sino también, el poder reflexionar
sobre el eco de aquella violencia, el lugar de las víctimas y los sentimientos
de los sobrevivientes.
Con un
gran desafío, esta serie permite seguir funcionando con el placer de innovar
dentro de evidentes limitaciones, además del público al que apunta el género.
Lo criminal en este caso, consigue
hacer de la idiosincrasia de cada país un punto a su favor, situando con
inteligencia los casos en el seno de escenarios locales e importantes
tradiciones, leyendo política e historia con astucia, y descubriendo en la
dinámica de ese mundo cerrado de preguntas y respuestas los misterios que nutren
al mundo.

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