ALEJANDRA ACOSTA
Hoy en día hablar de fútbol femenino puede
llegar a ser un tema de controversia donde habrá opiniones en contra o a favor
de este deporte, debido a que hasta hace poco se empezó a conocer jugadoras,
torneos, ligas y grupos femeninos alrededor del mundo. Países como Estados
Unidos, Brasil, Francia y España actualmente son potencia mundial en esta
disciplina y es donde hay más oportunidades a nivel universitario y profesional
para las mujeres.
Aunque
hemos visto que las mujeres han dado grandes competencias como en el mundial de
Francia 2019, torneo que registro audiencias elevadas, la desigualdad y
discriminación para estas mujeres deportistas sigue prevaleciendo, a pesar de estar
en un gran momento el fútbol femenino, el apoyo y el reconocimiento que
reciben las mujeres deportistas no es comparable con el que reciben los
hombres, pues la mujer no solo debe posicionarse en un campo que se considera
ajeno por los diferentes estereotipos de género existentes en la sociedad, los
cuales con su paso pretende degradar la labor deportista de quienes lo
realizan; sino también deben competir con la discriminación que viven en
aspectos no solo culturales sino económicos, que imposibilitan el surgimiento
de las deportistas restándoles importancia y oportunidades de participar en
otras instancias que representen mayor renombramiento en sus logros.
La mujer en el deporte no es considerada como ficha fundamental de
surgimiento, pues en un mundo que hace parte del régimen capitalista en el que
se desarrolla como lo vemos en este caso el fútbol, la mujer no genera
ganancias representativas, ya que su práctica deportiva en la cancha no es
tomada en serio y se ve tachada por una variedad de perjuicios que bajan el
interés de tanto el receptor como de los patrocinadores o inversionistas
deportivos, los cuales influyen en la
divulgación del mismo generando como consecuencia el minúsculo cubrimiento por
los medios de comunicación.
La discriminación
en este deporte no solo se da en la cancha, sino también en los medios de
comunicación y en los patrocinadores, quienes no consideran la práctica femenina
como lucrativa, esto se da gracias a que no se representan los logros de estas
jugadoras con la misma grandeza que se ven reflejados los logros de los
hombres, pues desde siempre estos han sido visibilizados por todos los medios y
aceptados por la sociedad, contrario a las mujeres que son olvidadas y
estereotipadas por parte de la sociedad, quienes rechazan la práctica y a las
mujeres que la realizan.
En todo este proceso el fútbol femenino en Colombia y en el
mundo no ha logrado tener un gran reconocimiento e igualdad salarial frente al fútbol
masculino, sin embargo, en el último tiempo grandes equipos les han dado la
oportunidad a las mujeres de demostrar su talento y poder progresar
profesionalmente en el ámbito deportivo. De igual forma, las federaciones de
países como México, Colombia, entre otros, han creado ligas femeninas
profesionales de fútbol donde compiten cerca de 27 equipos en cada liga, pero
que a muchas les falta apoyo económico.

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