“Había una vez
una encantadora princesa, pero estaba condenada por un terrible hechizo que
solo podía romperse con el primer beso del verdadero amor. La habían encerrado
en un castillo, que vigilaba un horrible dragón que escupía fuego. Muchos
valientes caballeros habían intentado liberarla de esa sombría prisión, pero
ninguno lo había logrado. Y custodiada por el dragón esperaba en el último
cuarto de la Torre más alta a su primer amor, y el primer beso de su verdadero
amor.”
Esas son las
primeras palabras de la película, y por éstas, en primera instancia, cualquiera
pensaría que es otra típica historia con una princesa, un príncipe y un
“vivieron felices para siempre”; sin embargo, esa teoría se viene abajo en
cuanto Shrek, el protagonista, rompe la hoja del cuento añadiendo que eso no
pasa en la vida real. Esta película, a pesar de ser para niños, releva un
mensaje capaz de cautivar a personas de cualquier edad, además de que hace una
crítica profunda a la sociedad en ese tiempo. Sin duda, lo más impresionante de
la película es su capacidad de convertir un cliché de una historia de cuentos
de hadas, en una que rompe totalmente con los estándares de ésta, lo que da
como resultado una película diferente, que causa un enorme impacto en el
público debido a que, pese a ser una historia de amor, no cuenta con los
estándares para considerarla “un cuento de hadas”, sino lo contrario, parece
ser una sátira a estos, además de los
valores que transmite como respeto, tolerancia, honestidad, amistad y amor.
El estereotipo
empieza a romperse cuando te das cuenta de que el protagonista no es un
príncipe, ni una princesa, sino un ogro, quien en los típicos cuentos
infantiles, además de ser el malo, termina siempre con un horrible final. Éste
ogro, es muy consciente de lo que los demás opinan de él, y aunque parece que
no le importa, afecta mucho en su forma de actuar, y de relacionarse con los
demás, por lo cual, prefiere estar solo, aunque todo se complica debido a que,
a petición de Lord Farquaad, todas las criaturas e cuentos de hadas son
enviadas al pantano en el cual vive Shrek, y esto con el propósito de que el
reino de Lord Farquaad sea “perfecto”. Esto hace alusión a la discriminación
que recibían o reciben algunas minorías por parte de las clases dominantes; ya que
Lord Farquaad cree que para que su reino sea perfecto, debe expulsar o eliminar
a las criaturas de cuentos de hadas.
Debido a esto,
Shrek, a quien le gusta su privacidad, intenta que Lord Farquaad le regrese su
pantano, y él accede con la única condición de que rescate por él a la princesa
Fiona, con la cual debe casarse para llegar a ser un verdadero rey. Así, el
ogro emprende una búsqueda, junto con su amigo Burro, que hasta ése momento
había sido el único que lograba ver a través del feo físico de Shrek. En
cualquier otro típico cuento de hadas, el príncipe iría galopando con su
majestuoso corcel blanco, mataría al horrible dragón que custodia a la
princesa, y despertaría a ésta con un beso de “verdadero amor”, aunque claro
que no es posible que dos personas se amen sin conocerse. De cualquier manera,
nuestro héroe no viaja en un corcel, sino que lo hace acompañado de un
divertidísimo burro, el cual no lo carga, ni a él, ni a sus cosas, simplemente
lo acompaña, como amigo.
Otro
estereotipo que se rompe en este filme, es el del dragón, que en cualquier otra
película de cuentos de hadas, sería el horrible monstruo al cual deben matar
para salvar a la princesa. En éste caso el dragón no es de sexo masculino, sino
femenino, y ésta, a pesar de su imponente porte y su aparente ferocidad, es una
criatura llena de bondad que termina enamorada de Burro, el cual, como es de
esperarse, le teme. Mientras tanto Shrek rescata a la princesa Fiona, quien se
ve en primera instancia como una princesa estándar, de esas que esperan ser
rescatadas por un apuesto príncipe y su noble corcel, una princesa indefensa
que necesita de un hombre para que la rescate. Aunque en un principio se niega
a viajar con Shrek por ser un ogro, al final cede y se da cuenta de que hizo
mal en juzgarlo sin conocerlo, y al hacerlo, cae irremediablemente enamorada de
él. Shrek también se enamora de Fiona, pues pese a su apariencia de doncella en
apuros, resulta ser una mujer llena de sorpresas, valiente, inteligente,
fuerte, incluso algo maleducada, cosa que no suele ser bien visto en una
princesa.
Es curioso cómo
la película quiere dejar el mensaje de no juzgar a las personas por su físico,
sino por sus actos en sí, pero Shrek y Burro se pasan casi toda la película
burlándose de la altura de Lord Farquaad, aunque solemos pasar esto por alto
debido a la horrible personalidad de éste. Sin embargo considero que podrían
burlarse de muchas cosas sobre él que tendrían más lógica y coherencia, como su
falta de sentido común, su egoísmo, su forma de pensar tan cuadrada y
ensimismada, su falta de carisma, entre otras cosas, pero el juzgar a alguien
por su físico es justo lo contrario del mensaje que quiere transmitir la
película. Como consecuencia, considero que el mensaje que termina transmitiendo
la película es ilógico y carece del conocimiento del entorno necesario para
entender que los niños que vean ésta pueden interpretarla de manera en que
piensen que es malo juzgar a otros por su físico, pero es aceptable hacerlo
siempre y cuando la persona a la que agreden sea mala.
A pesar de lo
mencionado anteriormente, la cinta me parece una obra de arte, ya que es
diferente, nos ofrece un enorme cambio en los estereotipos convencionales,
porque si bien se basa en estos para crear el filme, los rompe totalmente. También
nos ofrece otra perspectiva con respecto a los cuentos de hadas. De niños
solemos idealizar los conceptos que aprendemos en éstos cuentos, siendo niña,
sueñas con ser hermosa y encontrar a tu príncipe azul, el cual enfrentará a
todo con tal de rescatarte sin que tú muevas un dedo, y en el caso de los
niños, ellos aspiran a ser ese príncipe, apuesto, valiente y fuerte. Sin
embargo, el crecer con esos ideales pueden alejar a los niños de la realidad,
formándolos a mereced de estos arquetipos vanos. Esta película les da el
mensaje de que no todo es tan perfecto como en los cuentos de hadas
convencionales, de esta manera desde muy chicos, les hacen ver la diferencia
entre lo real y lo mágico, y que a pesar de ser cosas totalmente diferentes, es
posible encontrar magia en la vida real, y lo más importante es que nos invita
a tratar a las personas antes de hacernos un juicio sobre ellos ya que no es
necesario cumplir con determinados estereotipos para vivir felices por siempre

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