En 1998 el
doctor Andrew Wakefield publicó un informe en el que establecía falsos vínculos
entre el autismo y las enfermedades intestinales con la vacuna MMR, triple
viral que se administra a niños pequeños para combatir el sarampión, laspaperas y la rubéola. A pesar de que el documento fue desacreditado y Wakefield fue eliminado del registro médico en Reino Unido, surgió el movimiento antivacunas.
Las vacunas han
salvado la vida de cientos de millones de personas por enfermedades riesgosas.
Si usted no está de acuerdo con vacunar a su hija o hijo por razones
personales, filosóficas o religiosas, sin sustento médico o científico alguno,
no solo amenaza la existencia del pequeño, sino que también la de la comunidad
en su totalidad.
Según la
Organización Mundial de la Salud (OMS) en el continente americano han sido
precisamente las políticas de vacunación las que han permitido que sean
erradicadas la viruela y la poliomielitis. Mientras que a nivel internacional
provocaron una caída del 80% en las muertes por sarampión entre 2000 y 2017.
Además cuando
una alta proporción de la población se vacuna ayuda a prevenir la propagación
de enfermedades como la difteria, la tosferina, el tétanos y el sarampión,
generando una inmunidad colectiva.
En los seis
primeros meses de 2018 Europa padeció una terrible epidemia de sarampión, más
de 4100 casos. Los expertos y la OMS postulan que este hecho ocurrió por la
culpa de los grupos antivacunas.
Los movimientos
antivacunas con una falsa bandera de lucha nos incitan a seguir una ideología
que lo único que hace es perjudicar a la humanidad. ¿Qué vida quieren para sus
hijos?

No hay comentarios:
Publicar un comentario