El equinoccio de primavera



El equinoccio de primavera es el evento astronómico donde el día y la noche tienen la misma duración, este momento se marca el inicio de esa estación; en donde la Tierra se ubica justo a la mitad del vaivén que realiza con respecto a su órbita alrededor del Sol. De acuerdo con la UNAM, se llama así porque la duración del día y de la noche es igual; en cambio, en el solsticio de invierno la permanencia de la noche es mayor y por el contrario, en el solsticio de verano, la duración del día es mayor que la de la noche.
El equinoccio sucede dos veces al año: el de primavera entre el 19 y el 21 de marzo, cuando el Sol forma un eje perpendicular con el Ecuador de norte a sur, y el de otoño, al encontrarse nuevamente con el Ecuador de sur a norte. Se relacionaba con el renacimiento porque marcaba el inicio de la temporada de crecimiento y reverdecer de la naturaleza; mientras que el de otoño, entre el 21 y el 24 de septiembre, indicaba el momento de la cosecha.
En concreto, el equinoccio de primavera de 2020 en México se espera que sea a las 21:49 horas del jueves 19 de marzo.
La palabra ‘equinoccio’ viene del latín aequinoctium (aequus nocte), que quiere decir “noche igual”.
Los equinoccios son ocasiones especiales para celebrar y llenarse de energía. Gracias al conocimiento astronómico de los mayas, hoy disfrutamos de impresionantes eventos que se denominan arqueoastronómicos, pues las antiguas edificaciones se transforman con el ángulo inusual de la luz solar.
La siguiente lista nos muestra los lugares que son ocupados cada año para poder recibir este fenómeno:

La zona arqueológica de Teotihuacán es uno de los centros ceremoniales más importantes de México, donde se recibe a la primavera con un ritual de purificación y conexión con lo divino.










En el Conjunto de Quetzalpapálotl, los visitantes esperan con ansias el hermoso descenso de la serpiente emplumada, representada por los rayos solares, para comenzar un nuevo ciclo.















En la pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá, luces y sombras representan el descenso de Kukulcán a través de 7 triángulos isósceles, que representan la forma de la serpiente emplumada. Muchas personas que esperan recargarse con la buena energía del ritual, llegan desde diferentes lugares del mundo solo para vivir esas horas de cambio entre invierno y primavera.















En Cacaxtla, Tlaxcala, durante el equinoccio de primavera, podemos ver los ojos de la Malinche en un arco cercano a la pirámide de Xochiquetzalli. Esta se encuentra en la zona arqueológica Olmeca y también se conoce como la Pirámide de las Flores. Fue construida sobre el antiguo volcán de Xochitecat, en honor a la diosa de la fertilidad.











Ciudad de Cholula, Puebla. Cada año en esta pirámide se realiza el Ritual de Quetzalcoátl, un evento que consta de siete actos: la ofrenda ritual, llegada al recinto sagrado, danza de doncellas, creación del quinto Sol, la restauración de los hombres, el robo del sustento, la danza a Quetzalcoátl y el sacrificio ritual. Es una representación que dura alrededor de 60 minutos con danzantes personificados como aztecas en un acto para pedir prosperidad y bienestar, obedeciendo a la tradición.












Cada año se realiza la fiesta oficial de la primavera en la zona arqueológica el Tajín al norte de Veracruz. En la Pirámide de los Nichos se puede observar el juego de luces, además de que los visitantes y locales vestidos de blanco se unen con música y cultura para recibir la energía de esta temporada.







Tepoztlán no puede estar ausente de los sitios recomendados para disfrutar de cualquier evento astronómico en México. Muchos creen que el cerro del Tepozteco es un centro de recarga energética con o sin equinoccio y no cabe duda que Tepoztlán tiene ese toque esotérico que le saca lo holístico hasta a un fanático del grindcore. De paso puedes ir a terminar de sacarte el chamuco y el colesterol en un temazcal de los que abundan en la zona.

Esto es un fenómeno que se aprecia año con año, aunque 2020 es la excepción debido a la pandemia actual en la que vivimos del coronavirus, varios sitios turísticos y arqueológicos han cerrado sus puertas y cancelado eventos para evitar que este virus se siga propagando. Pero debemos recordar que todo esto se hace por la seguridad y salud de los ciudadanos.

Revista Solsticio

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