lunes, 16 de marzo de 2020

Que la comida sea tu medicina



Una buena alimentación es el mejor aliado de la medicina a la hora de recuperar a un paciente. Así lo hacen ver los hospitales de la ciudad como lo son, S.E.S Hospital de Caldas y la Clínica San Marcel de Confa. Ambas entidades coinciden en la importancia que tienen las dietas que se deben tener en cuenta para la salud del usuario y el aporte nutricional que se ofrece.

La preparación y la gastronomía en los hospitales cada vez es más innovadora, lo que ha generado que surja la prestación de servicios de terceros para la comida de los dolientes.

La empresa Sarupetrol es la encargada del servicio de alimentación de los pacientes en el Hospital de Caldas. Allí trabajan alrededor de 18 personas con la cuales buscan que la preparación de la comida sea más eficiente. Por mes manejan 14 menús que incluyen desayunos, meriendas, almuerzos y cenas.

Antes, cuando los platillos de los enfermos los manejaban las clínicas, la comida era muy estándar y extremista, por lo que no se utilizaban ingredientes como sal, ni azúcar, ni grasas. De acuerdo a esto, se ha creado un concepto de que la comida no tiene buen sabor y es simple.

No obstante, ahora estos ingredientes tan esenciales para determinar una comida como rica y los cuales el cuerpo necesita, son estándares en los menús. Es decir, los platillos para los pacientes llevan el mismo concentrado de sal permitida, incluso si hay o no restricción. Así mismo con los jugos, S.E.S Hospital de Caldas hace las bebidas con una cantidad menor de azúcar y se maneja como preparación prestablecida.

La ingeniera de alimentos de Sarupetrol, Ana Milena Piedrahita Cardona, explica cómo como ha cambiado la comida en los hospitales. “Antes no se ponía tanto cuidado por el sabor o la variedad del menú. Ahora queremos que los pacientes, a través de la alimentación, se sientan como en la casa, el sabor casero, porque la comida resulta impactando cuando estás en el hospital, a pesar del buen servicio de las enfermeras o el buen cuidado. La alimentación te genera un impacto y por eso cada vez que se sirve el plato probamos a ver qué tal quedó”.

Por otro lado, la Clínica San Marcel, también cuenta con empresa* independiente para la elaboración de los platillos. Entre 8 y 12 personas trabajan para suplir las necesidades alimenticias de los pacientes. Su menú es de 22 días con repetición en las cuatro comidas de la jornada. A diferencia del Hospital de Caldas, esta institución lleva un sobre de azúcar para adicionar, siempre y cuando puedan consumirla.





La percepción del usuario sobre la comida de los hospitales se basa en la presentación, el tamaño de la porción, en las características sensoriales como el gusto y el olfato y la forma en que se sirven los alimentos. A pesar de las minutas y el control de calidad, todavía surgen críticas a la hora de hablar sobre esto.

Nacho Cortés, redactor del Grupo Mediforum (grupo editorial especializado en Salud) publicó un artículo relacionado con la alimentación clínica, en donde menciona que los pacientes sienten miedo y angustias sobre el sabor de la comida.

Sin embargo, la ingeniera de alimentos de la compañía de la Clínica San Marcel, comenta que los tiempos han cambiado y que esa percepción ha disminuido. Un ejemplo claro es donde ella trabaja, pues se maneja una orden normal de sal para todos los pacientes y esto ha hecho que sea más agradable.

Procesos del cuidado

La importancia de la alimentación en los hospitales no solo consiste en cuidar las dietas de los pacientes y su preparación. También juega un papel importante la manipulación, la limpieza y desinfección, que proporcionan a la seguridad del doliente alimentos que sus cuerpos puedan soportar. Según la nutricionista de la empresa contratada en la Clínica San Marcel, esto complementa el valor de cada alimento, puesto que no es lo mismo que un paciente enfermo se coma una manzana mal lavada a una persona que esté sana.

La zona de preparación de los alimentos para los pacientes en la clínica privada San Marcel, se divide entre la zona sucia o contaminada donde están algunas oficinas y la no contamina, donde se maneja la comida y en la cual el personal debe usar gorro y tapabocas.

Existen diferentes departamentos donde se hace cada preparación, dentro de la zona no contaminada. Al principio del pasillo se encuentra un cuarto para los alimentos con conservantes y a su lado izquierdo está la zona de panadería. Hay refrigeradores para carnes, otro para lácteos y uno para frutas y verduras. A la vez, hay cuartos independientes para picar, preparar, cocinar, lavar - desde carnes hasta verduras - así como para las ollas y los platos. Por último, están las divisiones de los carritos para cada piso del hospital y una lista con diferentes colores para distinguir la dieta correspondiente de cada habitación.

Por otro lado, en la entidad pública S.E.S Hospital de Caldas cuenta con dos pisos.  El primero es la zona de oficinas, de refrigeradores y la bodega, donde se guardan los alimentos. El segundo piso es la cocina, en la cual únicamente se puede ingresar con gorro y tapabocas.

Al subir, a mano izquierda, se encuentra el cuarto de preparación de los jugos con la licuadora industrial. Al frente, está la zona donde reposan los alimentos cuando ya están listos, los cuales se mantienen a temperatura ambiente en un baño maría eléctrico, tipo bufet. Las auxiliares de la cocina distribuyen las porciones en los platos, sirven jugos y los guardan en los carritos que se reparten en los cuartos.


Adicionalmente tienen sección individual para lavar los alimentos, picar ensaladas o carnes y limpiar y desinfectar ollas y platos. Por último, la comida se lleva a un ascensor de carga para distribuirla a cada ala de los pisos.


Pacientes y dietas

Dentro de los estándares de los menús diarios, existe una variación para aquellos pacientes que tienen una dieta más estricta en cuanto a algún alimento o por su misma dolencia. Por ello es importante revisar los platos antes de repartirlos en las habitaciones, ya que esto es esencial para la recuperación del paciente. 

La ingeniera de alimentos de la compañía de la Clínica San Marcel comenta que hay diferentes dietas para la entrega de la comida después de su preparación. La dieta normal, sin restricción alguna. La dieta hipo sódica, sin sal, se ve en los pacientes que sufren de presión alta. La hipo glucida, baja en harina y azúcar, para los diabéticos. Hipo grasa, baja en grasas, los enfermos del corazón. Dieta blanda, pollo, arroz, zanahoria o papa hervida, suelen mandarla a los pacientes que operan del colon, la vesícula, apéndice. La dieta restringida de lácteos o dietas líquidas cuando no se puede masticar adecuadamente.

Para la preparación de las comidas, las nutricionistas e ingenieras de alimentos deben asegurarse que cada plato cuente con un aporte nutricional balanceado, suficiente y completo, ya que la recuperación del paciente con la alimentación depende de un 50%.




De acuerdo a esto la nutricionista de la entidad de la Clínica San Marcel, dice que se tiene que establecer una dieta equilibrada que contenga las 1800 calorías del día que el cuerpo necesita aproximadamente.

Por lo tanto, para generar una dieta organizada se define un alimento proteico, energético, vitamínico y regulador como frutas y verduras. Lo que en otras palabras quiere decir que se conforma por sopa, jugo, plato de seco y ensalada.

Son 5 gramos de sal para la dieta del día y de esos 5gr nuestro cuerpo solo se queda con dos.

Sin embargo, la nutricionista de la empresa de la Clínica San Marcel comenta que, a pesar de que normalmente se tiene esa base estándar de alimentación en las preparaciones de la comida para los pacientes, la OMS ha informado que el consumo de sal y azúcar ha obligado a los hospitales a reducir el de esos micronutrientes para su cuidado. 

Conforme a esto, la alimentación en los hospitales a tenido un gran cambio, desde el sabor con los ingredientes nutricionales que no se implementaban en la cocina, hasta el servicio y presentación que las clínicas transmiten por hacer sentir ese calor de hogar.
*El nombre de la empresa y los integrantes del servicio de alimentos contratados por la Clínica San Marcel pidieron discreción y anonimato.



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