Un sistema de salud y un departamento en abandono



La crisis del Covid-19 que ahora se presenta en todo el mundo nos ha llevado a una crisis económica, social y de salubridad que no se había visto en la historia reciente.
Países como Alemania, Japón, Singapur, Corea del Sur, entre otros, han podido controlar la propagación de este virus. Pero enLatinoamérica la historia es diferente, los intentos por controlar esta propagación se han visto obstaculizados por un problema que existía antes de la pandemia y es la corrupción que se ha dado en los sistemas de salud. 
En Colombia los recursos que se destinan para la salud son pocos y esto se ve reflejado en la falta de infraestructura en las instituciones de salud. Además, los profesionales de salud no cuentan con los elementos adecuados de bioseguridad para tratar a un paciente contagiado con el Covid-19.
En los únicos dos municipios del Amazonas colombiano (Leticia y Puerto Nariño) cuentan con hospitales limitados, con poco personal y escasos recursos técnicos y económicos para atender a los 66.056 habitantes, de los cuales 38.130 son indígenas. El 16 de abril de 2020 se presentó el primer caso y hasta el momento -28 de abril de 2020- se han confirmado 40 casos y dos fallecidos por este virus.
Al hospital público de Leticia llegó el lunes pasado la renuncia colectiva de cerca de 30 médicos que reclaman medidas de protección sanitarias frente al coronavirus y afirman que: "no pueden ser partícipes de las decisiones arbitrarias y las no garantías al personal".
En Leticia, la capital del Amazonas colombiano, se forma una triple frontera con Tabatinga (Brasil) y Santa Rosa de Yavarí (Perú). Por esta triple frontera existe la posibilidad de un mayor riesgo de contagios ya que muchas personas dependen de Tabatinga para abastecerse de alimentos, por lo que el cierre de frontera no es una posibilidad para la población.
Hasta el momento en Tabatinga se han confirmado 54 casos en Tabatinga, Por el lado de Perú, el sitio más cercano a Leticia es Santa Rosa, con cuatro contagios. Sin embargo, en Iquitos ya van 316, un territorio relativamente cerca a la vasta selva amazónica colombiana.

Ahora más que nunca es necesario que el Gobierno Nacional no solo vea la riqueza en fauna y flora del Amazonas, sino que también atienda las necesidades que tiene esta zona del país que ha sido abandonada durante muchos años. 

Revista Solsticio

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