Imagen de la película es del sitio web Rock and Pop,
La nueva película chilena que comenzó a
estar en boca de todos estos últimos meses, sobre todo por contener temática sociales y políticas, ha dado que hablar ya que no se trata del típico film
donde todo es esperable.
A pesar de saber la historia real en la que
esta película está basada, gratamente en ciertas escenas no se sabe lo que va a
pasar, no hay momentos tan esperables.
Esta película se centra en los presos
políticos de la dictadura militar, específicamente en quienes planearon una
fuga en la cárcel de Santiago, capital chilena. Históricamente, a este hecho se
le conoce como “Operación éxito” y es la fuga más grande que ha ocurrido en el
país. Allí, los reclusos del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (una
organización político revolucionaria que tuvo su auge en esa época) deciden hacer
un túnel y guardar la tierra que sacan en el techo de la cárcel, sin ser
descubiertos.
La dirección de esta película decidió
llamarla Pacto de Fuga, donde se mostraba la misma historia desde sus
participantes.
Los reclusos poseen diferentes
personalidades que pueden ir apoyando o ralentizando el proceso de cavar un
túnel que los saque de allí.
Un punto valorable de esta película es que
no hay versiones sesgadas de la historia, se siente como el relato de una
aventura y se nota que se preocuparon de varios detalles. Esto es bastante
importante tanto para los chilenos como para los extranjeros que se interesen
en la trama, ya que este período histórico es un tema bastante delicado para
conversar y genera diversas discusiones (para mal) en quienes lo ponen en su
mesa.
Algo malo sería la actuación de Benjamín Vicuña, que obviamente es uno de los personajes principales (ya que se ha hecho
una carrera fuera de Chile y es considerado “atractivo” o llamativo para las
masas), sin lapidarlo por su interpretación en el largometraje completo, pero
muchas veces pierde credibilidad por hablar perfectamente y todo muy bien
pronunciado, destacando las “s” y las “d”. Esto es un alcance más personal,
pero no insidioso. Y solamente diré que noté que llevaba peluca o extensiones
en el minuto 1… continuemos.
Por otra parte, Roberto Farías que también
es uno de los principales, estaba “pintado” para su personaje, tiene buena
dicción y logra el personaje, se acomoda al contexto de la película y su papel.
Este actor es bastante conocido en Chile y personifica a una persona típica,
sin exagerar un estilo de vida, a mi parecer esta es una de sus grandes
fortalezas.
Cuando fui a ver la película al cine, me
quedé bastante satisfecha por el film en general, por la elección del elenco,
por la calidad de imagen, vestuario y maquillaje.
La música, a pesar de ser buena, siento que
fue un poco metida a la fuerza, creo que aún está la típica idea de ‘¿es
película ochentera y chilena? Pon una canción de Los Prisioneros’ (grupo
musical ícono de Chile), siendo que hay mucho material, quizás los productores
recaen en irse por lo fácil, sin querer denigrar a estos grandes de la música,
por supuesto.
La película no es pretenciosa ni populista,
no se aprovechan del contexto para sacar otro tipo de cosas y hacer una gran
rama de historias que al final no tenían mucha relación al principio (como
cuando todos los personajes de las novelas van a un mismo matrimonio).
El drama está bien hecho, es justo y creo
que está bien apegado a la realidad, no parece como una hipérbole del
sufrimiento o de la rabia.
Algo bien valorado es que, a pesar de haber
grabado esta película en muchas cárceles, todo se veía homogéneo, no se nota
que el patio es de un lugar y las celdas de otro, la transición está bien
lograda.
Por otro lado, algo que también se valora
es la falta de escenas sexuales crudas típicas del cine chileno, aquí no
apareció ninguna escena sin sentido que buscara rellenar porque en algún
momento necesitaron hacerlo.
Los datos entregados para entender la
película son los justos, creo que si hubieran dado más información de cómo
llegaron ahí, por qué tal personaje se conocía con el otro, etc. Habría matado
la fluidez de la historia con flashbacks o lo que fuera, quizás ahí habrían
caído en el estereotipo o la subjetividad obvia.
En general, es una película buena,
satisfactoria, entretenida y personalmente, es fácil relacionar a los
personajes con gente conocida o puedes empatizar con varias situaciones que
viven en la hora y media que ves.
Ya spoileando… en el momento que logran fugarse lograron mantener la tensión del
momento, a pesar que fue el objetivo inicial de toda la historia, lo que
también es un buen plus y el final no deja con sabor a poco.
La Serena, Chile.

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