sábado, 4 de julio de 2020

Mitos y leyendas “Una forma de hacer cultura”

Foto de forosecuador

Ecuador es uno de los países con una gran variedad de mitos y leyendas que han sobrevivido al paso del tiempo, pasando de generación en generación con una correcta transmisión oral, es muy sabido que la leyenda ecuatoriana tiene su origen desde la época del hombre primitivo, esto como una forma fantástica de explicar la existencia del universo y sus elementos.
Una de las características esenciales de las leyendas ecuatorianas es que la versión de una comunidad ha ido forjándose sobre su propio devenir en base de los tantos sucesos y personajes que permanecen en su memoria. Además, también resalta la fusión mística de lo propio con lo adquirido del viejo mundo, gracias al arte herencia de tiempos ancestrales.
Por eso el día de hoy te vamos hablar de los cinco mitos y leyendas más famosos en la cultura ecuatoriana.
La leyenda de Cantuña, nos habla de la construcción del atrio de la Iglesia San Francisco, donde podremos apreciar una contradicción entre el bien y el mal, ya que, relata que hace muchos años un indígena llamado Cantuña, responsable de terminar la obra, vio que ya no tenía tiempo y sabía que en una sola noche no podría terminar la construcción que aún no había empezado, sin embargo, camino a casa acepta entregarle su alma al diablo, con la condición de que la iglesia estuviera terminada antes del amanecer y que no le faltará ninguna piedra. Sin saberlo Cantuña se había sentado en una piedra y es por esto que salva su alma.

La segunda leyenda es la del Padre Almeida un ejemplo de mala conducta. Está cuenta que este padre, todas las noches, salía a tomar aguardiente y para salir tenía que subirse en un brazo de la estátua de Cristo, pero una noche mientras intentaba salir se dio cuenta que la estatua lo regresó y le dijo: ¿Hasta cuándo padre Almeida? y este le contestó "Hasta la vuelta" y se marchó. Una vez ya emborrachado, salió de la cantina y se encontraba paseando en las calles de Quito, hasta que pasaron seis hombres altos vestidos completamente de negro con un ataúd y entre su embriaguez el padre Almeida pensó que era un toro con el cual chocó y se desplomó, sin emabrgo al levantarse regresó a ver en el interior del ataúd, y era él, el padre Almeida, del asombro huyó del lugar. Actualmente esta es una de las frases que más utilizan las madres cuando ya no saben qué más hacer para manejar el comportamiento de sus hijos diciendo: ¿hasta cuándo padre Almeida?.

Nuestra tercera leyenda es la del famoso Gallo de la Catedral. Existía un hombre de fuerte carácter, le tentaban las apuestas, las peleas de gallos, la buena comida y sobre todo le encantaba la bebida. Este hombre era conocido como don Ramón Ayala y apodado el "buen gallo de barrio". Después de sus acostumbradas borracheras, gritaba con voz estruendosa que él era el era el más gallo de barrio y que nadie lo ningunea a él.

Caminando hacia su casa, que se ubicaba a unas pocas cuadras de la Plaza de la Independencia, decidió pararse frente a la Catedral y  enfrentarse al gallo de la Catedral, diciendo: "¿Qué gallos de pelea, ni que gallos de iglesia", ¡Soy el más gallo!, ¡Ningún gallo me ningunea!, ¡Ni el gallo de la Catedral!

Se dice que los gritos de don Ramón podían acabar con la paciencia de cualquiera. Acercándose al lugar del diario griterío, don Ramón vuelve ebrio y esta vez sintió un golpe en el aire, en un primer momento pensó que era su imaginación, pero no se confió, así que decidió comprobar si el gallo estaba en su lugar habitual, sin embargo al ver que no era así le entró un poco de miedo, no obstante como un buen gallo se paró desafiante. El gallo con un picotazo en la pierna lo tiró en el suelo de la Plaza Grande.

Don Ramón con miedo pidió perdón a la Catedral y a su gallo, y este le dijo que prometiera que nunca volviera a tomar y así culminó la historia.

Nuestro primer mito habla de “La caja ronca”, la historia dice que era una procesión de almas en pena que recorrían las calles de las ciudades. Las personas que veían a los condenados en ell infierno empezaban a votar espuma por la boca. Los perros y caballos que hacían parte de la proseción, también tenían un aspecto diabólico.

El segundo mito es sobre “La llorona”, este nos lleva directamente a los valles y montañas cerca de los grandes ríos y lagunas, donde se ha visto a una mujer con una larga bata negra que cubre todo su cuerpo. Un cabello largo, oscuro y negro, lleno de insectos como luciérnagas, grillos y mariposas. En vez de su cabeza tiene una calavera, y sus ojos son dos bolas en llamas ardiendo. Es conocida en los pueblos como la Llorona. Con sus lágrimas derrama sangre sobre la criatura que arrulla.

Como pudimos apreciar las historias y mitos ecuatorianos, nos muestran dos formas de ver la realidad de sus principales sitios turísticos, es por ello que son estos uno de los principales aspectos que permiten a su cultura ser reconocida

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